Cartas para N.
Que nunca falte quien te escriba. Y siempre haya alguien que te lea. Letras de papel para ella,

mi querida N.

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Bea C. 21 años. Pez en tierra. Pienso lo que escribo, y escribo lo que siento. Disfruto capturando momentos. Expreso sin voz para no quedarme sin ella. Abrazo continuamente sin motivo, y me ilusiono más de lo que debería.
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sábado, 24 de octubre de 2015
Carta nº11

Querida N:

Sé que no me olvidas como yo tampoco puedo olvidarte. Pero temo que ya no oigas mi voz cuando lees estas cartas. Te dejo unas líneas para que me encuentres en ellas:

Soy como lo son las noches en vela. Así de compleja.
Soy de esas personas que aman aunque no quieran, y se encaprichan de cualquier sonrisa que le haga cosquillas por dentro.
Alguien que también soñaba con convertirse en princesa, pero que ahora se prefiere sintiéndose humana. Soy de las pocas que miran la aguja cuando le extraen sangre, y vive cada instante con el corazón a mil por hora; que le tiemblan las manos cuando le faltan las fuerzas, y se rinde a los hombros de quien le ofrezca su espalda.
Soy de las que hacen de la noche su mejor escondite, y comentan en bajito las cosas importantes. Alguien que se pone nerviosa cuando hablan de ella, y se sonroja tímidamente por cualquier cumplido que oiga; que busca a quien observe con el corazón y no juzgue, y sepa que un abrazo consuela más que dos besos. Viste con camisas hasta la cintura, y prefiere el pitillo al vaquero de campana. Siempre la verás corriendo a todas partes, para no llegar pronto a nada. En sus ratos libres ríe tanto como llora, y entabla mil batallas que solo rinde por amor.
Soy de las que se entrega a las noches de verano sin estar borracha, y que solo se acuesta con sueños que no desean tocarla. Cuenta en kilómetros los pasos que aún no ha dado, y rehuye de todo espejo que no la refleje como es. Confunde lunes con martes, y los viernes con sábados. Reserva los domingos a la soledad de sus libros, y al calor de una manta, y desea tanto al sol por su ventana como al gris de sus cortinas.
Soy alguien que observa la vida con la ilusión de un niño, y muere lentamente en cada infinito que no le regalan. Alguien que esconde bajo la almohada sus mejores sueños, y espera impaciente a poder recoger su premio.
Soy mujer de nadie, pero amante de todo lo que el amor construye. Soy la vela que me mantiene despierta, y quiere soplar para pedir un deseo.

Bea C.

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2 comentarios:

Blogger Alibi. ha dicho...

Creo que voy a amar este relato siempre –y no aunque no quiera, porque sí quiero– ya que me ha hecho encapricharme de mi propia sonrisa debido a la magia que me ha hecho sentir. Sí, quiero este relato muy cerca, para mí, en mi pared o en un cuaderno y si me lo permites lo guardaré con mucho gusto para que nunca se me pierda.
Por cierto, no sé por qué pero me gustaría mucho poder hablar contigo algún día y saber qué tal estás y cómo te va todo. No sé, me hace especial ilusión saber de ti.
Espero tu respuesta o tu permiso con lo del relato.
Otro abrazo muy fuerte.

29 de octubre de 2015 a las 12:37  
Blogger Kintsu ha dicho...

Y se rinde a los hombros de quien le ofrezca su espalda [...] Siempre la verás corriendo a todas partes, para no llegar pronto a nada.

Ha sido como leerme por dentro desde fuera, lo mejor, desde alguien que ni siquiera soy yo. Gracias por alegrarme ese martes que siempre parece lunes...

3 de noviembre de 2015 a las 22:10  

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Gracias por tus palabras. Y por tu tiempo.
Me haces el mayor de los regalos.

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