Cartas para N.
Que nunca falte quien te escriba. Y siempre haya alguien que te lea. Letras de papel para ella,

mi querida N.

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Bea C. 21 años. Pez en tierra. Pienso lo que escribo, y escribo lo que siento. Disfruto capturando momentos. Expreso sin voz para no quedarme sin ella. Abrazo continuamente sin motivo, y me ilusiono más de lo que debería.
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sábado, 17 de octubre de 2015
Carta nº10

Querida N:

No sé si te habrás fijado alguna vez, pero el sentido de la vida puede leerse en cualquier esquina. En la tienda de comestibles, en la piscina municipal, o bien en el taller de mecánica. Cualquier punto es bueno para ser convertido en coma.

Cada uno de nosotros somos un escaparate esperando a que alguien se decida a entrar. Y una vez dentro es cuando regateamos el precio. ¿Merece la pena, o cuesta más de lo que va a hacerme ganar?

Vivimos para encontrar nuestro sitio. No hay más. Buscamos mostrar quienes somos con todo aquel que nos deje ser. Cuando damos un abrazo no hacemos más que abrazarnos a nosotros mismos; con tanta fuerza como sea necesaria para no doblarnos; con tanto cariño como prescindamos para no perdernos. Solo necesitamos a quien nos recuerde cómo recuperar la firmeza, el día que puedan más nuestros miedos, que las ganas.

Decimos no querer a algunas personas. En realidad solo odiamos a quienes somos cuando estamos con ellas. Hay versiones nuestras que no merecen ser recicladas. Por cada persona que saca lo peor de nosotros, ojala contrarrestar sacando lo mejor que tenemos.

Nos encontramos cuando nos reflejamos en cuerpos ajenos. Eso pienso. Así por muy tarde que lleguemos a todo, ellos siempre guardarán nuestro sitio a su lado.

Creo en toda amistad que solo se enfrente ante retos; luchas que no destruyen merecen ser combatidas todas. Solo así es posible crecer.
A nosotras siempre nos gustaron los retos difíciles. Quizás por eso ahora nos encontremos tan separadas, aunque nunca alejadas la una de la otra.

Con lo maniática que soy para todo, disfruto de mi desorden organizado en temas de azar. Suerte es dejar que la vida te sorprenda cuando te encuentras desnuda. Por ejemplo ese día que llamaste a mi puerta y yo no dudé en dejarte pasar. Desde entonces somos una en cualquier lugar del planeta. Aunque no puedas verme estoy allí contigo. Aunque no pueda verte estás aquí conmigo. Uña y carne no pueden separarse. Y nosotras estamos unidas por las dos manos.

Te confiaré un secreto, pero no se lo cuentes a nadie:
Me encanta la gente que sabe hacer magia, sin trucos.
Y esa magia de hacernos brillar, es mi favorita.

Bea C.

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1 comentarios:

Blogger Alibi. ha dicho...

Querida Kira o querida Bea, o incluso querida B.

Que sepas que me has dado vida apareciendo y volviendo a escribir. No te vayas más. No sin decirme en dónde puedo leerte. Porque hasta estas diez cartas se han hecho sumamente cortas de leer después de tanta ausencia o espera.
Sé que me conoces por Laura, pero ahora soy yo la que se esconde tras un pseudónimo y un nuevo blog. Intenté devolverle la vida a 21 pero no fue posible así que puedes encontrarme e incluso escucharme por aquí:
cuandolavidaduela.blogspot.com
Ay Kira, qué alegría poder llamarte Bea, qué alegría saber de ti, ¡qué alegría leer tanta magia! Leer TU magia, esa sin trucos que tú también y tan bien sabes hacer.
Que sepas que te voy a seguir la pista, muy de cerca, porque esta vez sí que no quiero perderte el rastro.

Un abrazo muy fuerte y gracias, gracias, gracias no solo por volver sino también, por acordarte de mí.

18 de octubre de 2015 a las 19:12  

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Gracias por tus palabras. Y por tu tiempo.
Me haces el mayor de los regalos.

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