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Cartas para N.
Que nunca falte quien te escriba. Y siempre haya alguien que te lea.
Letras de papel para ella,
mi querida N.
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lunes, 21 de septiembre de 2015
Carta nº4
Querida N: Tengo tantas cosas que contarte, que seguramente olvide todas y termine hablándote de nada. Recuerdo eso sí, la victoria de ayer del equipo español en la final del Europeo de baloncesto. Mi piel aún continúa erizada. La emoción se ha instalado en mi pecho, y esta me hace tiritar. Curioso papel el que juegan los sentimientos, cuando todo lo hacen sin entender de reglas. A modo de interruptor encienden o apagan. Enfrían o queman. Yo hoy me siento viva (a pesar del frío ha salido el sol). Hay momentos que deberían ser vividos varias veces. Supongo que por ello se inventó la memoria. Y se transformó en recuerdos. Imagino que por allí también habrás escuchado la gran noticia, aunque no la hayas podido compartir con ningún compatriota. O quizás sí. De lo que sí estoy segura es de lo mucho que gritarías al conocerla. Y aplaudirías. Y llorarías, entusiasmada. Yo escuchaba el eco, y lo reproducía. Hoy la gente sonríe al ver las noticias, y qué bonito es eso. Quizás sea la única sonrisa que nos regale el día, pero qué sonrisa más grande. Costarán muchas noticias hacerla desaparecer. España ha vuelto a brillar con fuerza, y yo no puedo aplaudir más fuerte. No lo hago por la victoria, lo hago por ellos. Y por todos los españoles que siguen encendiendo España, a base de entrega, y amor. Actúan allí donde muchos hablan por nada. Y sin promesas previas, cumplen los deseos de todos. El deporte siempre dando lecciones. Aunque siempre escuchemos los mismos. Y los ignorantes de siempre se nieguen a oír. Ahora abre bien los oídos, o los ojos; lo que tengas más a mano. Esto te interesa especialmente. Durante las últimas semanas he comprendido que la vida es un partido de baloncesto. Muchos te querrán cuando ganes, y muy pocos cuando no logres encestar. Te quiero a ti porque estuviste conmigo desde el principio, aun cuando observaba el partido desde fuera. Y yo siempre estaré a tu lado, más ahora, que juegas en campo contrario. Cuando se cree solo en aquello que gana, no se merece compartir la victoria. Cuando uno se implica desde el principio, tiene asegurado el viaje. Y no hay mayor recompensa que esa, la de acompañar a quien de verdad nos importa en su camino. Y cuánto hemos viajado juntas. A menudo sin movernos del sitio.
PD: Gracias por creer en mí cuando nadie más lo hacía. Siempre serás mi equipaje favorito, encestes o no.
Bea C.
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Gracias por tus palabras. Y por tu tiempo.
Me haces el mayor de los regalos.